El camino

Todo llega, me decían de pequeño en casa. Y sí, todo llega.

En la vida, todo tiene su proceso. Si quieres recoger manzanas, deberás cultivar la tierra, plantar una semilla o un árbol, cuidarlo y esperar a que dé sus frutos y a que ningún contratiempo interrumpa el proceso. En los proyectos vitales, en el mundo del emprendimiento, en el crecimiento personal, también ocurre.

Cuando conocemos historias de éxito, es frecuente prestar poca atención al proceso y sacar la conclusión de que, “el éxito, solo está a una decisión de distancia”. Se nos olvida que, esa persona de éxito, está hablando, en este momento, desde su actual estado de conciencia, el cual es la consecuencia de una conquista que empieza, sin duda, con una decisión, pero que solo se alcanza tras recorrer un camino. Esa persona también empezó de cero, cometió errores, tuvo dudas…. pero siguió y si le dio miedo, lo hizo con miedo. Es haciendo como se alcanza el ser, es haciendo como encuentras tu lugar en el mundo, es haciendo como adquieres la experiencia, es haciendo como alcanzas tu objetivo, es haciendo como te descubres e identificas con aquello que le da sentido a tu vida.

Debemos mantener un equilibrio entre la tibieza/condescendencia en un extremo y la rigidez/implacabilidad en el otro extremo. La clave es la firmeza y la tolerancia, ser flexible, comprensivo con el esfuerzo y sobretodo, aceptar que el error es una consecuencia natural del ejercicio de la libertad. Dedicaré una entrada al “error” dada la gran importancia y fuerza que tiene comprender integrar el error en nuestra vida y en la relación con los demás.

Desde este equilibrio, al cual me refería, debemos iniciar el proceso de toma de decisiones y recorrer el camino y provocar que “ese todo llega” se materialice y se traduzca en un “yo hago que aquello que persigo ocurra”, nunca olvidemos que el resultado no nos pertenece, lo que sí nos pertenece es la decisión de poner el trabajo necesario.

Por otro lado, debemos actuar siempre con la humildad de entender, que no todo lo que nos propongamos será conseguido, pues la decisión y el trabajo, no es sinónimo de logro… solo conocemos las historias de los que lo “han conseguido”, solo nos impresionan las historias del número 1 del mundo, como si fueran los únicos que han hecho lo adecuado. Esta suerte de pensamiento mágico (ya hablé de ello en la entrada “Alcanza el éxito, tú puedes”), viene de planteamientos que hunden sus raíces en los principios de la rigidez de la ortodoxia teológica que fundamenta el éxito en una identificación sacrificio – mérito – merecimiento, de tal manera que se eliminan de la ecuación factores clave como el talento, el azar, la constancia, la competencia, etc. Es muy ingenuo pensar que aquel que “lo consigue”, lo hace porque ha hecho “lo correcto” y si no lo has conseguido es porque no has hecho lo correcto.

Una vez más habrá que recordar que el éxito es relativo y subjetivo, para mí correr una maratón en 4 horas y 7 minutos fue un gran éxito aunque el récord mundial sea justo la mitad de tiempo. Para una persona enferma éxito es ver amanecer un nuevo día…

La única fórmula que conozco, que identifico en mi propia experiencia y en la personas de éxito es la constancia, la actitud de mejora continua, el respeto a las diferencias y proceso de los demás y la firmeza, determinación y compromiso con mis propios retos.

Con este equipaje, emprendamos la senda que nos ha de llevar al lugar al que queremos llegar, teniendo siempre presente que, si estás haciendo aquello que le da sentido a tu vida, ese camino, ya es, en sí mismo consecuencia de una conquista y estaremos viviendo la vida que queremos vivir y por ende, estaremos haciendo de nuestra vida una historia digna de ser contada. Y entonces, todo habrá llegado.

Vamos, a qué esperas, ¡empieza!

6 comentarios en «El camino»

  1. I agree with you my friend, thank you David for this space of reflection. In my experience as art therapist in narrative medicine, working with fairy tales and breathing for 20 years, the core question is about vocation, about the call.
    When we find our deep roots, everything is possible. There is an inner boost because we belong to “el camino”. And a story of love begins with ourselves, the taste of truth begins to be the most desirable. Ups and downs are composing the real picture about me and Me, and I accept them with gratitude. Something powerful emerges as an inner voice of trust. This is a lifestory that worths to be widespread, a voice that almost everybody want to hear.
    A huge hug from Pordenone, near Venice, Italy.
    Piera

  2. Me encantan tus escritos, en fondo y forma.
    Me alegran, mas no me extrañan. Desde que eras pequeño vi en ti a una persona especial en todo: inteligencia, escucha, preguntas especiales y actitud. Adelante. Tú puedes y, lo mejor: quieres.
    Te deseo que mantengas tus fuerzas y entusiasmo: nos ayudas y enriquecen a todos.
    Mi cariño de muchos años.

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